Jueves. 22 de septiembre. Una reunión para comer verdaderamente esperada después de estar sin vernos desde antes del verano. Ambiente muy animado entre los académicos que tras un aperitivo en la barra subimos a ver que nos depara la comida. Probamos el menú degustación que se compuso de los siguientes platos:

1.- Ceviche de corvina con tamarindo y mango.

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2.- Crema de coliflor ahumada, mahonesa de placton y sardina.

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3.- Arroz de Sitake y pato con cenizas de arroz.

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4.- Bonito a la gaditana con ajoblanco y pícle de espinacas.

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5.- Tira de asar de vaca confitada en kiwi, salsa guancaina, parmentier de trufa de verano y tierra de pimentón de la Vera.

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6.- Brownie, cerezas de Caderechas y cerveza negra.

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Hay que destacar lo cuidado de las elaboraciones y la acertada presentación de los platos. Cocina imaginativa con toques orientales en una fusión de sabores acertada. Los platos son sabrosos y al degustarlos sorprenden agradablemente, que es lo uno busca cuando sale a comer fuera.

 

Las cantidades son suficientes y el menú en su conjunto resulta equilibrado.

 

El precio del menú es de 35 euros, lo que teniendo en cuenta la cantidad de los platos y lo cuidado de las elaboraciones resulta correcto. La bebidas van aparte.

 

En cuanto al servicio hay que destacar la actuación de Cristian, el jefe de sala, que atiende con amabilidad y nos explica lo que viene en cada plato. Al final de la comida Cucho nos explica con todo lujo de detalles como trabaja los ingredientes y la composición de cada plato y cuál es su filosofía como restaurador.

 

El local no acompaña a la categoría de la comida. La única ventaja que tiene es que se puede aparcar a la puerta con mucha facilidad, pero resulta muy poco acogedor y tanto destartalado, con la caldera y la salida de humos a la vista en un comedor pequeño y de paredes grises. Pero como dice el refrán ” el buen paño en el arca se vende” .

Daura. (Ac. letra “D”)

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